sábado, 5 de septiembre de 2009

Mujeres

Él le tapaba la boca con sus besos cada vez que ella estaba por decir algo, día tras día cerraba los labios de su mujer con los suyos hasta que un día, enfurecida por la acumulación de palabras sin decir, puso fin a la tierna censura gritando basta, te quiero decir algo y nunca me dejás. Qué, preguntó él temeroso, y ella, después de tomarse un tiempo para recuperar el aliento y la calma contestó: “quiero que me des un beso”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Graciela. mi hermana, me invitó a que lea tus laburos. Este particularmente me encantó.
Fabian Ar..ser

Vidiella dijo...

gracias oblogo por mostrarme siempre blogs de-puta-madre
Cuando sea grande quiero salir en oblogo.